|
BACTERIOCINAS DE
PROBIÓTICOS
Blanca Edelia González-Martínez1,
Marivel Gómez-Treviño2, Zacarias
Jiménez-Salas1
1.Facultad de
Salud Pública y Nutrición (Universidad Autónoma
de Nuevo León), 2. Facultad de Ciencias Biológicas
(Universidad Autónoma de Nuevo León)
E-mail: bedeliagzz@hotmail.com
Introducción
Los
probióticos son microorganismos vivos que al ser
ingeridos en cantidades adecuadas ejercen una influencia
positiva en la salud o en la fisiología del hospedero
(1). La forma mas frecuente de consumir probióticos
es a través de alimentos lácteos que contienen
especies intestinales de lactobacilos y bifidobacterias;
por los efectos benéficos adicionales a los nutritivos,
estos alimentos se consideran en el grupo de los alimentos
funcionales (2).
Una vez que los
probióticos son ingeridos ocurren cambios en la microflora
intestinal que repercuten positivamente en el estado de
salud del consumidor. Es importante resaltar que la flora
intestinal es una comunidad interactiva de organismos con
funciones especificas para mantener el estado de salud.
Esta función es la suma resultante de las diferentes
actividades combinadas de los organismos que la conforman
como lo son la fermentación de sustratos de la dieta
no digeribles y del moco producido por el epitelio con la
producción de ácidos grasos de cadena corta
(acetato, propionato y butirato) favoreciendo la recuperación
y la absorción de calcio, hierro y magnesio, en la
regulación del metabolismo de la glucosa reduciendo
la glicemia postprandial, así como, la síntesis
de la vitamina K y de las del grupo B (3).
Algunos beneficios incluyen
mejoría en las enfermedades infecciosas, enfermedades
crónicas intestinales como colitis ulcerosa, inmunomodulación,
biodisponibilidad de nutrientes, enfermedades cardiovasculares,
diabetes mellitus no insulinodependiente, obesidad, osteoporosis
y cáncer (4, 5, 6). Estos efectos pueden deberse
directa o indirectamente a la regulación de la microflora
intestinal o de la respuesta inmunológica (7). Entre
las bacterias probióticas mas utilizadas para el
consumo humano se encuentran las llamadas bacterias ácido
lácticas (BAL), que incluyen a las siguientes: Lactobacillus
acidophilus, L. plantarum, L. casei, L. casei spp
rhamnosus, L. delbrueckii spp bulgaricus, L. fermentum,
L. reuteri, Lactococcus lactis spp lactis, Lactococcus
lactis spp. cremoris, Bifidobacterium bifidum, B.
infantis, B. adolecentis, B. longum, B. breve, Enterococcus
faecalis, Enterococcus faecium, entre otros (8)
Una forma de
actuar de los probióticos para lograr alcanzar un
buen estado de salud del individuo, es a través de
la resistencia otorgada contra la invasión de microorganismos
patógenos, que se logra mediante la generación
de sustancias antimicrobianas como ácido láctico
y otros ácidos de cadena corta, metabolitos como
peróxido de hidrógeno, diacetilo y bacteriocinas
(9, 10)
Las BAL han estado
presentes en la alimentación del hombre desde hace
siglos ya que se encuentran en productos de leches fermentadas
como yogurt, jocoque, quesos madurados, productos cárnicos
y hasta en algunas hortalizas. Metchnikoff hace mas de un
siglo comprobó el efecto benéfico en la salud
por el consumo de leches fermentadas (11)
Además
de que las BAL proporcionan sabor y textura e incrementan
el valor nutricional de los alimentos, desde hace décadas
se utilizan en la industria alimenticia como bioconservadores
debido a la producción de bacteriocinas y otras sustancias
que ejercen acción antibacteriana que contribuyen
a la prevención de la descomposición de los
alimentos (12)
La actividad
antimicrobiana de las bacteriocinas representa un gran potencial
para la industria alimenticia ya que se pueden utilizar
como conservadores biológicos puros que en un momento
dado podrían reemplazar a los conservadores químicos
ya que tienen la ventaja de ser proteínas que al
biodegradarse no forman compuestos secundarios.
Existen numerosas
bacteriocinas producidas por las BAL y cada una tiene espectros
de inhibición particulares, esta característica
es aprovechada en la industria de los alimentos para utilizarlas
de diversas formas. Algunas bacteriocinas se utilizan en
procesos que requieren la inhibición del crecimiento
de bacterias indeseables específicas estrechamente
relacionadas al productor de la bacteriocina, y en otros
casos se aplican para inhibir el crecimiento de microorganismos
degradadores de alimentos o de patógenos como estalilococos
y listerias, respectivamente. (13)
Dada la importancia
que en la actualidad están tomando los probióticos
como alimentos funcionales y en particular las bacteriocinas
que producen, resulta interesante conocer algunas características
de estas sustancias y sus propiedades antimicrobianas. Aunque
este ensayo no pretende ser una revisión exhaustiva
de las bacteriocinas, se muestran algunos ejemplos de éstas
y el modo de acción propuesto.
Importancia y
clasificación de las bacteriocinas
Tradicionalmente
se considera a las bacteriocinas como péptidos biológicamente
activos que tienen propiedades bactericidas contra otras
especies estrechamente relacionadas con la cepa productora,
sin embargo, recientemente este concepto se ha modificado
ya que se han encontrado también acciones bactericidas
contra cepas distanciadas filogenéticamente de la
cepa productora (14).
Diversos investigadores
han buscado clasificar a las bacteriocina de acuerdo a sus
características bioquímicas y genética
(15, 16). A continuación se presenta la clasificación
de estos compuestos propuesta por Ness en 1996 en base a
las características bioquímicas y genéticas:
Clase I.- Lantibióticos.-
Son péptidos pequeños activos a nivel de membrana
y que contienen algunos aminoácidos poco comunes
como lantionina, b-metil-lantionina y dihidroalanina que
se forman debido a modificaciones posteriores al proceso
de la traducción. La formación de aminoácidos
no comunes se explica por la deshidratación de los
aminoácidos serina y treonina, con la posterior adición
de los atomos de azufre de la cisteína a los dobles
enlaces de los deshidroaminoácidos. Un ejemplo bien
conocido de estas bacteriocinas es la nisina.
Clase II.- No
lantibióticos.- Son bacteriocinas de peso molecular
variable, que contienen aminoácidos regulares. En
este grupo se pueden identificar tres subclases:
- Clase IIa.- Son péptidos
activos contra Listeria, tienen la secuencia consenso
en la región N-terminal TGNGVXC y sus representantes
característicos son la pediocina PA-1 y la sakacina
P.
- Clase IIb.- Son formadores
de complejos de poración que consisten de dos péptidos
diferentes. Ambos péptidos son necesarios para
una mejor actividad antimicrobiana. En este grupo se encuentran
la lactococcina G y las plantaricinas EF y JK.
- Clase IIc.- péptidos
pequeños, termoestables, no modificados y que se
transportan mediante péptidos líder. En
esta subclase solamente se reportan las bacteriocinas
divergicina A y acidocina B.
Clase III.-
Son péptidos grandes mayores de 30 kDa, en esta
clase se encuentran las helveticinas J y V, acidofilicina
A, lactacinas A y B.
Tabla1. Bacteriocinas
y Microorganismos productores
|
Bacteriocina
|
Clase
|
Microorganismo
productor
|
Referencias
|
|
Nisina
|
I
|
Lactococcus
lactis subsp lactis
|
14, 17,
29, 31
|
|
Pediocina
PA-1
|
IIa
|
Pediococcus
acidilactici y Lactobacillus plantarum WHE92
|
14, 17,18,
23, 24
|
|
Pediocina
JD
|
IIa
|
Pediococcus
acidilactici JD1-23
|
23
|
|
Sakacina
A
|
IIa
|
Lactobacillus
sake 706
|
14
|
|
Sakacina
P
|
IIa
|
Lactobacillus
sake LTH673
|
14, 17,
24
|
|
Curvacina
A
|
IIa
|
Lactobacillus
curvatus LTH1174
|
24
|
|
Mesentericina
Y105
|
IIa
|
Leuconostoc
mesenteroides
|
17
|
|
Plantaricina
E/F
|
IIb
|
Lactobacillus
plantarum C11
|
14, 25
|
|
Lactococcina
A
|
IIb
|
Lactococcus
lactis subsp cremoris
|
17, 21,
23
|
|
Lactococcina
B
|
IIb
|
Lactococcus
lactis subsp cremoris 9B4
|
17, 21
|
|
Lactacina
F
|
IIb
|
Lactobacillus
johnsonii
|
21, 23
|
|
Divergicina
|
IIc
|
Carnobacterium
divergens LV13
|
14, 37
|
|
Helveticina
|
III
|
Lactobacillus
helveticus
|
14, 38,
39
|
Modo de acción
El modo de acción
de las bacteriocinas es complejo. La nisina en la clase
I y la pediocina como representante de la clase II, son
las mas estudiadas en este concepto y comparten algunas
características en común. Por lo general,
actúan destruyendo la integridad de la membrana citoplasmática
a través de la formación de poros, lo que
provoca la salida de compuestos pequeños o altera
la fuerza motriz de protones necesaria para la producción
de energía y síntesis de proteinas o ácido
nucléicos (17, 18, 19).
Es posible que
las clases I y II de las bacteriocinas compartan mecanismos
de acción semejantes (20). Al parecer, los péptidos
se unen a la membrana citoplasmática a través
de uniones electrostáticas con los fosfolípidos
cargados negativamente, luego se insertan a la membrana
con una reorientación que depende del potencial de
membrana, el cual esta influenciado por el pH y la composición
fosfolipídica. Los monómeros de bacteriocina
forman agregados proteicos que resultan en la formación
del poro con la consecuente salida de iones (principalmente
potasio y magnesio), pérdida de la fuerza motriz
de protones (FMP), salida de ATP y aminoácidos. La
fuerza motriz de protones juega un papel central en la síntesis
de ATP, en el transporte activo y el movimiento bacteriano,
por lo tanto, se inhibe la síntesis de macromoléculas
y la producción de energía dando como resultado
la muerte celular.
Aunque es común
la formación de poros y la disipación de la
fuerza motriz de protones en el modo de acción de
las bacteriocinas, existen algunas particularidades en cada
clase. De la clase I, la nisina no requiere de un receptor
unido a la membrana de la célula blanco ya que reconoce
la composición fosfolipídica de la célula
(21). En cambio, para la acción de la lactococina
A y la lactoestrepcina se requiere de la unión a
receptores membranales (22). Para las bacteriocinas de la
clase IIa se ha sugerido que la región consenso amino
terminal tiene un papel importante en la capacidad de reconocimiento
de la membrana de la célula blanco (23, 24). En las
de la clase Ilb, las plantaricinas EF y JK dependen de la
acción de dos péptidos a y b para la formación
de poros y consecuente disipación del potencial de
membrana (25). En la clase III, que son bacteriocinas de
alto peso molecular, el mecanismo de acción se desconoce
y deberá ser mas estudiado.
En general, es probable
que las estructuras secundarias de los péptidos activos
tengan un papel importante en la actividad biológica
ya que las a-hélices
y láminas b
plegada son anfifílicas, lo que sugiere una oligomerización
de los monómeros en las membranas de acuerdo al mecanismo
de formación de poros denominado "barrel-stave"
con los lados hidrofóbicos hacia parte lipídica
de la membrana y los hidrofílicos formando el poro
del canal.
Bacteriocinas representativas
Nisina
La Nisina, descrita
en 1928, fue la primer bacteriocina aislada a partir de
la bacteria ácido láctica Lactococcus lactis
subsp lactis. Es la bacteriocina mejor caracterizada
y es utilizada como conservador de alimentos (26, 27); es
la única reconocida por la FDA con la categoría
GRAS (Generally Recognized As Safe). Se produce de forma
natural en algunos productos lácteos y se utiliza
en la producción de alimentos como un aditivo en
productos lácteos para prevenir la descomposición
ocasionada por bacterias Gram positivas, especialmente de
los géneros Clostridium, Staphylococcus,
Bacillus y Lysteria.
Es un péptido
de 34 aminoácidos, de bajo peso molecular menor a
5 kDa. La síntesis de la nisina es compleja, requiere
de procesos de transcripción, traducción,
modificaciones post-traduccionales, secreción, procesamiento,
y señales de transducción
(28, 29). Existen dos variantes
de esta bacteriocina, la nisina A y la nisina Z, que difieren
solamente en el aminoácido de la posición
27, la histidina en la nisina A cambia por asparagina en
la nisina Z.
En la síntesis
de la nisina participan un grupo de genes ordenados como
nisABTCIP, nisRK, y nisFEG que regulan
la expresión del gen estructural nisA . El
precursor inactivo NisA es modificado químicamente
por los productos de nisB y nisC que deshidratan a los residuos
de treonina y serina y originan la formación de los
enlaces tioeter característicos de los lantibióticos.
Una vez modificado el precursor, este es transportado, procesado
y secretado; Para proteger a la célula productora,
existen las proteínas NisI y NisFEG que le confieren
inmunidad (30, 31).
Pediocina
Es una bacteriocina
producida por Pediococcus acidilactici y es utilizada
como conservador en productos vegetales y cárnicos
y se ha observado una elevada actividad contra especies
de Listeria (32).
La pediocina
es sintetizada como un pre-péptido de 62 aminoácidos
que al ser procesado resulta en un péptido maduro
de 44 residuos, anfifílico, con carga positiva y
regiones altamente hidrofóbicos y con 2 enlaces disulfuro
(33). La estructura terciaria de la pediocina PA-1 ya ha
sido determinada, en el extremo N-terminal contiene 3 láminas
b que
originan una conformación de horquilla, en cambio
en el extremo C-terminal se presenta un alto grado de libertad
conformacional a excepción de un enlace disulfuro
entre los aminoácidos 24 y 44, que es esencial para
su actividad.
Para la síntesis
de la pediocina se ha descrito la participación de
un grupo de genes. El gen pedA es el gen estructural,
el gen pedB se requiere para la inmunidad y los genes
pedC y pedD participan en la secreción
del péptido maduro (34).
Dada su alta
actividad contra especies de Listeria esta bacteriocina
tiene un alto potencial para ser utilizado como conservador
en alimentos lácteos.
Plantaricinas
E/F y J/K
Son bacteriocinas
del grupo IIb producidas por Lactobacillus plantarum
que tienen actividad antimicrobiana cuando interactúan
como un sistema de 2 péptidos (35). La síntesis
de la plantaricina es sumamente compleja, esta regulada
por la acción de 5 operones con 21 genes diferentes.
Los peptidos activos para la formación de poros en
la membrana citoplasmática de las células
blanco son PlnE y PlnF que conforman la plantaricina E/F
y loa péptidos PlnJ y PlnK constituyen la plantaricina
J/K. Se ha encontrado que esos 4 peptidos cationicos poseen
de 25 a 34 aminoácidos y tienen actividad bactericida
de manera independiente, la cual se potencia cuando se interactúan
en pares formando los complejos de poración E/F y
J/K. Los poros formados presentan diferente selectividad
ionica, ya que la plantaricina E/F permite el paso de cationes
monovalentes en contraste con la plantaricina J/K que es
selectiva para compuestos aniónicos (36). Esta actividad
complementaria combinada de E/F y J/K garantizan una eficiente
actividad bactericida.
Divergicina
A.
Es una bacteriocina
producida por Caernobacterium divergens LV13 que
se caracteriza por poseer un sistema de secreción
que involucra la presencia de un péptido señal
(37). El gen estructural dvnA codifica para un prepéptido
de 75 aminoácidos que tiene una región N-terminal
de 29 aminoácidos y un péptido maduro de 46
aminoácidos. Con un peso molecular de 4.6 kDa, la
divergicina A es un péptido pequeño, de naturaleza
hidrofóbica y termoestable. A diferencia de las bacteriocinas
de la clase II que tienen un sitio de rompimiento característico
Gli-Gli, esta bacteriocina posee en su extremo N-terminal
un sitio de rompimiento Ala-Ser-Ala y actúa como
péptido señal para el uso del sistema de secreción
de la célula. Cabe destacar que al generarse el péptido
señal a partir del mismo gen estructural, resulta
innecesaria la presencia de genes que produzcan proteínas
necesarias para el procesamiento y secreción de la
bacteriocina madura.
Helveticina
J
Esta bacteriocina
es producida por Lactobacillus helveticus, microorganismo
que se encuentra de manera natural en quesos madurados.
La bacteriocina presenta actividad antibacterial contra
especies relacionadas. Es una proteína de 37 kDa
termolábil (30 min a 100oC) y el gen que
la produce se localiza en el DNA cromosomal (38, 39). Poco
se conoce de las características bioquímicas
de la bacteriocina y de su modo de acción.
Conclusiones
En la actualidad,
los individuos están interesados en consumir alimentos
que, aparte de su valor nutricional, tengan beneficios adicionales
como el prevenir enfermedades. El uso de los probióticos
como parte de los alimentos o en la fermentación
de los mismos, es una área en franco desarrollo en
la industria de alimentos lo que origina un marcado interés
por las bacterias ácido lácticas y sus metabolitos.
Además, en el campo de la conservación de
los alimentos, resulta interesante analizar el uso de las
bacteriocinas de las BAL como una alternativa para sustituir,
al menos parcialmente, a los agentes químicos.
La prevención
de la ocurrencia de enfermedades en los individuos y la
conservación de los alimentos han motivado que el
mundo industrial y el científico se interese por
conocer con mayor detalle el modo de acción de los
probióticos y de las bacteriocinas en particular
para otorgar confianza al consumidor.
Con lo descrito
en este ensayo se puede ver que el reciente desarrollo de
la biotecnología ha permitido conocer las características
bioquímicas y genéticas de algunas bacteriocinas,
así como su mecanismo de acción y por ende
un mejor conocimiento de la forma en que las bacterias ácido
lácticas inhiben a otros microorganismos pudiendo
ser una de las causas de sus efectos benéficos para
la salud. Además, cada día se descubren mas
bacteriocinas y se analizan sus mecanismos de acción
a nivel molecular. No cabe duda que en los próximos
años se tendrá un mejor entendimiento de estos
péptidos que permitan aprovechar al máximo
su potencial en beneficio del hombre.
Resumen
En la actualidad,
los individuos están interesados en consumir alimentos
que, aparte de su valor nutricional, tengan beneficios adicionales
como el prevenir enfermedades. El uso de los probióticos
como parte de los alimentos o en la fermentación
de los mismos, es una área en franco desarrollo en
la industria de alimentos lo que origina un marcado interés
por las bacterias ácido lácticas y sus metabolitos.
Además, en el campo de la conservación de
los alimentos, resulta interesante analizar el uso de las
bacteriocinas de las bacterias ácido lácticas
como una alternativa para sustituir, al menos parcialmente,
a los agentes químicos. La prevención de la
ocurrencia de enfermedades en los individuos y la conservación
de los alimentos han motivado que el mundo industrial y
el científico se interese por conocer con mayor detalle
el modo de acción de los probióticos y de
las bacteriocinas en particular para otorgar confianza al
consumidor.
Palabras claves: bacteriocinas,
probióticos
Abstract
In the present
time, the individuals are interested in consuming foods
that in addition to their nutricional value, have additional
benefits like coming up diseases. The use of the probitics
like part of foods or in the fermentation of the foods,
is a developing area in the food industry, that originates
an interest in lactic bacteria acid and their metabolitos.
On the other hand, in the field of the conservation of foods,
it turns out interesting to analyze the use of the bacteriocins
of the lactic bacteria acid like an alternative to replace
the chemical agents. The prevention of the occurrence of
diseases in the individuals and the conservation of the
foods has motivated that the industrial world and the scientist
is interested to know with greater detail the way action
the probióticos and the bacteriocinas in individual
to grant confidence to the consumer.
.
Key words:
bacteriocins, probiotics
Referencias
1.- Schrezenmeir,
J. and M. Vrese. 2001. Probiotics, prebiotics, and symbiotic-approaching
a definition. Am J Clin Nut 73 (suppl) 361-364.
2.- Palou A.
and F. Serra 2000. Perspectivas europeas sobre los alimentos
funcionales. Alimentación Nutrición y Salud
7 (3) 76-90.
3.- Guarner F.
2000. El colon como órgano: habitat de la flora bacteriana
Alimentación Nutrición y Salud 7 (4) 99-106.
4.- Marteau P,
M. Vrese, CJ Cellier and J. Schrezenmeir 2001. Protection
from gastrointestinal diseases with the use of probiótics
Am J Clin Nut 73 (suppl) 430-436.
5.- Sanders ME.
2000. Considerations for Use of probiotic bacteria to modulate
human health J. Nut 130 384S-390S.
6.- Saavedra
JM. 2001. Clinical applications of probiotic agents Am J
Clin Nut 73 (suppl) 1147-1151.
7.- Guarner F.
and JR Malagelada. 2002. Ecología Intestinal: Modulación
mediante probióticos. En Alimentos Funcionales. Probióticos.[RM
Ortega, A Marcos, J Aranceta, JA Mateos, AM Requejo, L Serra]
Ed. Médica Panamericana. Cap 4.
8.- Farnworth ER. 2001. Probiotics and prebiotics. En Handbook
of Nutraceutical and functional foods [RE Wildman ] Ed.
CRC Press. Cap. 25: 407 422.
9.- Marteau P.
et al, Op. Cit
10.- Sanders
ME Op Cit.
11.- Mateos JA.
2002. Aspectos Básicos de la Tecnología de
las Leches Fermentadas. En Alimentos Funcionales. Probióticos.[RM
Ortega, A Marcos, J Aranceta, JA Mateos, AM Requejo, L.
Serra.] Ed. Médica Panamericana. Cap 6.
12.- Campos JA.
2002. Cultivos Probióticos y Protectores, Propiedades
Funcionales (Nutraceuticas) de Valor Agregado en los Derivados
Lácteos. Lácteos y Cárnicos Mexicanos.
Jun/Jul 26-37.
13.- Stiles ME.
1996. Biopreservation by lactic acid bacteria. Antonie van
Leeuwenhock.70:331-345.
14.- Sablon E,
B. Contreras and E. Vandamme 2000. Antimicrobial peptides
of Lactic Acid Bacteria: Mode of Action, Genetic and Biosynthesis.
In Advances in Biochemical Engineering/Biotechnology. [Th.
Scheper] Springer Verlag.
15.- Klenhamer
TR 1993. Genetics of bacteriocin produced by lactic acid
bacteria FEMS Microbiol Rev. 12: 39-86.
16.- Nes IF,
DB Diep, LS Havarstein, Mi Brurberg, V Eijsink and H Holo
1996. Biosynthesis of bacteriocins in lactic acid bacteria.
Antonie Van Leeuwenhoek. 70 (2) 113-128
17.- Montville
TJ and Y Chen 1998. Mechanistic action of pediocin and nisin:
recent progress and unresolved questions Appl Microbiol
Biotechnol 50: 511-519.
18.- Chikindas
ML, MJ García Garcera, AJM Driesessen, AM Ledeboer,
J Nissen-Mejer , IF Nes, T Abee, WN Konings and G Venema.1993.
PediocinPA-1, a Bacteriocin from Pediococcus acidilactici
PAC1.0 Forms Hydrophilic Pores in the Cytoplasmic Membrane
of Target Cells. Appl. Environ. Microbiol. 59: 3577-3584.
19.- Sablon E.
et al . Op Cit.
20.- Montville
TJ, et al.,. Op Cit.
21.- Abee T,
TR Klaenhammer and L. Letellier. 1994. Kinetic studies of
Lactacin F, a bacteriocin produced by Lactobacillus johnsonii
that form poration complex in the cytoplasmic membrane.
Appl. Env. Microbiol. 60 (3) : 1006-1013.
22.- Kok J, H
Holo, Mj van Belkum, AJ Haandrikman and IF Nes 1993. No
nisin bacteriocins in lactococci : biochemistry, genetics
and mode of action. En Bacteriocin of lactic acid bacteria
(D Hoover, L Steevenson) Academic Press, New York, 121-150.
23.- Bruno MEC
and T Montville 1993. Common mechanistic action of bacteriocins
from lactic acid bacteria. Appl. Environ. Microbiol. 59:
3003-3010.
24.- Eijsink
VGH, M Skeie, PH Middelhoven, MB Brurberg and IF Ness. 1998.
Comparative Studies of Class IIa Bacteriocins of Lactic
Acid Bacteria. Appl. Environ. Microbiol. 64: 3275-328.
25.- Moll GN,
EVD Akker, HH Hauge, J Nissen-Meyer, IF Nes, WN Konings
and AJ Driessen 1999. Complementary and overlapping selectivity
of the two-peptide bacteriocins plantaricin EF and JK. J.
Bacteriol. 181 (16): 4848-4852.
26.-Delves-Broughton
J. 1990. Nisin and its use as a food preservative. Food
Technol. 44: 100-112.
27.- Delves-Broughton
J, P Blackburn, RJ Evans and Hugenholtz. 1996. Application
of the bacteriocin nisin. Antonie Leeuwenhoek 69: 193-202.
28.- Montville
TJ and Chen Y. Op.Cit.
29.- Engelke
G, Z Gutochowski-Eckel, M Hammelman, and KD Entian. 1992.
Biosynthesis of the lantibiotic nisin: genomic organization
and membrane localization of the NisB protein. Appl. Environ.
Microbiol. 58: 3730-3743.
30.- Li H and
DJ OSullivan. 2002. Heterologous expression of the
Lactococcus lactis Bacteriocin, Nisin, in a dairy
Enterococcus strain. Appl. Environ. Microbiol 68: 3392-3400.
31.- Abee T,
FM Rombouts, J Hugenholtz, G Guihard and L Letellier 1994.
Mode of Action of Nisin Z Against Listeria monocytogenes
Scott A Grown at High and Low Temperatures. Appl. Environ.
Microbiol. 60: 1962-1968.
32.- Yousef AE,
JB Luchansky, AJ Degnan and MP Doyle. 1991. Behavior of
Lysteria monocytogenes in wiener exudades in the presence
of Pediococcus acidilactici H or pediocin AcH during
storage at 4 or 25oC. Appl. Environ. Microbiol. 57: 1461-1467.
33.- Montville
TJ and Y Chen Op. Cit.
34.- Venema K,
J Kok, JD Marugg, MY Toonen, AM Ledeboer, Venema G, Chikindas
ML. 1995. Functional analysis of the pediocin operon of
Pediococcus acidilactici PAC1.0: Ped B is the immunity
protein and PedD is the precursor processing enzyme. Mol.
Microbiol. 17:515-522.
35.- Anderssen
EL, DB Diep, IF Ness IF, VGH Eijsink and J Nissen-Meyer.
1998. Antagonistic activity of Lactobacillus plantarum
C11: two new two-peptide bacteriocins, plantaricin EF and
JK, and the induction factor plantaricin A. Appl. Environ.
Microbiol. 64: 2269-2272.
36.- Moll GN,
et al., Op. Cit.
37.- Worobo RW,
MJ Van Belkum, M Sailer, KL Roy, JC Vederas and ME Stiles.
1995. A signal peptide secretion-depend bacteriocin from
Caernobacterium divergens. J. Bacteriol. 177 (11):
3143-3149.
38. Joerger MC
and TR Klaenhemmer. 1986. Characterization and purification
of helveticin J and evidence for a chromosomally determined
bacteriocin produced by Lactobacillus helveticus
481. J. Bacteriol. 167 (2): 439-446.
39.- Joerger
MC and TR Klaenhemmer TR. 1990. Clonning, expression, and
nucleotid sequence of the Lactobacillus helveticus
481 gene encoding the bacteriocin helveticin J. J. Bacteriol.
172 (11): 6339-47.
|